17 consejos para cultivar en condiciones de clima seco

La jardinería en condiciones de clima seco puede ser realmente estresante, pero hay un montón de estrategias sencillas que puedes aplicar para hacerla más fácil. Muchos jardineros se esfuerzan por mantener sus jardines vivos y prósperos. La sequía, los vientos, las tormentas de polvo, las olas de calor prolongadas y los incendios afectan a las plantas, a las personas y a nuestra fauna. En este artículo queremos darte unos cuantos consejos para cultivar en clima seco.

cultivar en clima seco

Introducción

Las temperaturas extremas y los largos periodos sin lluvias significativas en muchos lugares son algunos de los mayores problemas. No es de extrañar que muchos jardineros renuncien a cultivar un jardín comestible.

Un huerto por pequeño que sea, nos da esperanza, además de alimentos sanos. Alimenta la mente, el cuerpo y el alma; proporciona un maravilloso alivio del estrés y es un grato santuario al que escapar. Incluso una sola planta bien cuidada puede aportar gran alegría y curación.

Sin embargo, para muchos jardineros, el agua o la falta de ella, es nuestro mayor problema. Las plantas con problemas de agua se convierten en imanes para los insectos plaga, ya que el «equipo de limpieza» de la naturaleza se desplaza para alimentarse.

Es natural esperar algunas bajas en un clima cálido y seco. Sin agua suficiente, los cultivos no pueden absorber los nutrientes del suelo para crecer, florecer y fructificar. Los pequeños jardines en contenedores también necesitan un riego más frecuente. Entonces, ¿qué podemos hacer para que nuestros jardines sobrevivan e incluso prosperen? A continuación te enseñamos que hacer en el jardín y la huerta en caso de clima seco.

17 consejos para cultivar en condiciones de clima seco

Durante años he soportado todo tipo de condiciones de cultivo duras en mis jardines. Mediante la observación cuidadosa, la aplicación de los principios de diseño de la permacultura y el registro de los lugares en los que mis jardines han estado expuestos a un clima seco o caluroso, he aprendido a cultivar un huerto que no sólo sobrevive, sino que prospera.

Esto me ha permitido ayudar a las personas que sufren problemas similares, pero en lugares diferentes, a sacar el máximo provecho de sus huertos comestibles.

Espero que al compartir algunas de estas estrategias, tú también puedas disfrutar de un huerto productivo y abundante.

1. Audita tu huerto y toma decisiones difíciles

¡Así es! Si no puedes salvar TODAS tus plantas, prioriza y céntrate en mantener vivas las más valiosas. Si las condiciones son realmente duras y tienes recursos hídricos limitados, concéntrate en tus árboles frutales, plantas perennes y cultivos esenciales de alto valor.

Convierte las plantas sedientas y de poco valor en compost para alimentar tu suelo. Puede que algunas plantas tengan que sobrevivir sin tu ayuda o ser sacrificadas para salvar a otras.

Recoge semillas y haz esquejes para plantarlos en macetas como plan de reserva. Siempre puedes volver a empezar con ellos.

2. Reduce el tamaño de tu jardín

Elimina algunas áreas de cultivo. ¿Cómo? Cubriendo con mantillo o cultivando una cubierta vegetal resistente, seguirás protegiendo tu suelo sin exigirle demasiado hasta que se den mejores condiciones climáticas.

¿Te cuesta hacer llegar el agua a las plantas de tu jardín? Si es así, considera la posibilidad de desenterrar las plantas más pequeñas y trasplantarlas a macetas de autorriego. Luego, acércalas a tu casa, donde podrás manejarlas más fácilmente. Si estás cultivando muchas plantas del mismo tipo, prueba a guardar sólo una o dos.

3. Cultivar alimentos en contenedores

Una de las muchas ventajas de cultivar en macetas es tener la flexibilidad de proteger y trasladar tus plantas durante los periodos de calor, viento o tormenta. Opta por macetas más grandes que pequeñas y, a ser posible, con autorriego. Éstas retendrán más agua durante más tiempo.

Esta es una de las principales estrategias que utilizo para asegurarme de que tenemos un suministro continuo de alimentos de nuestro jardín durante todo el año, ¡incluso cuando el tiempo no es perfecto!

4. Cuidar el agua en condiciones de sequía

Si te encuentras en un clima seco, riega por la mañana temprano e idealmente por goteo para minimizar la pérdida de humedad. Un riego más largo y profundo puede ayudar al desarrollo de las raíces en lugar de un riego rápido y corto.

Céntrate en las plantas más visibles cerca de tu casa o en las que se encuentran en condiciones más secas.

Las plantas establecidas son más resistentes al clima seco y caluroso que las jóvenes. Por ello, evita plantar nuevos plantines o plantas vulnerables si puedes hasta que las condiciones sean más favorables. Las plantas nuevas necesitan más agua para favorecer el crecimiento de las raíces

5. Planifica bien tu plantación

Evita plantar en días muy calurosos, secos y ventosos o cuando se prevea una tormenta. Las lluvias torrenciales y el granizo pueden dañar las plantas jóvenes, así que protégete si debes plantar.

Procura sembrar las semillas o los plantines en las horas frescas del día (a primera hora de la mañana o a última de la tarde), en lugar de hacerlo en las horas más calurosas. La protección de la sombra puede ayudar a aumentar sus posibilidades de supervivencia de las plantas.

6. No abones con el calor

A menos que puedas regar bien tu jardín, minimiza el estrés de las plantas reteniendo la aplicación de fertilizantes en condiciones de calor y sequedad.

Las plantas hacen menos fotosíntesis como mecanismo de supervivencia. Por eso, la disponibilidad adicional de nutrientes y el crecimiento resultante pueden estresar a la planta si no puedes mantener la humedad de forma constante.

A veces es mejor mantener una planta viva aunque no esté creciendo activamente, que arriesgarse a perderla por aportar nutrientes en el momento equivocado.

7. Fertilizar después de la lluvia

Si tienes la suerte de que la lluvia reponga tu jardín, es posible que tengas que pensar en remineralizar y alimentar tu suelo para reponer los nutrientes que se han filtrado.

Esto es especialmente cierto si ha llovido mucho o se ha inundado. Mientras la tierra está todavía húmeda, añade los acondicionadores orgánicos del suelo y los minerales de roca, y luego pon un buen mantillo para retener la humedad. Tus plantas te lo agradecerán.

8. Añade constantemente compost

Nunca se puede añadir demasiado compost de una vez. Almacena una reserva para que puedas liberar lentamente en tus plantas a medida que las necesiten, ayudándolas a sobrevivir más tiempo.

La materia orgánica del suelo ayuda a reducir la compactación y la desecación del mismo. El compost también ayuda a que el agua penetre en el suelo, favorece a los microorganismos e insectos beneficiosos y puede mantener el crecimiento de las plantas sin necesidad de fertilizantes.

Recicla todos los «residuos» orgánicos de tu cocina y jardín, incluidos los restos de comida, los recortes de hierba y las hojas. Haz compost con ellos para construir un suelo y unas plantas sanas y resistentes.

9. Olvídate del césped

Una media del 40% del agua doméstica se utiliza normalmente en el exterior. El riego del césped utiliza hasta el 90% de esa agua, pero gran parte de este precioso recurso se evapora, ¡y no puedes comerte el césped!

A menos que realmente necesites la hierba verde para que jueguen las mascotas o los niños, o para refrescar tu paisaje urbano, quizás deberías considerar cambiar el césped por otras opciones más resistentes a la sequía.

El césped requiere mucho mantenimiento y te roba tiempo. Piensa en la frecuencia con la que tienes que cortar, desherbar, abonar, bordear y regar para mantener esa parcela verde, además del combustible y la energía utilizados. Reducir la superficie de césped es una de las formas más fáciles de ahorrar agua, dinero y tiempo. ¿Por qué no cultivar alimentos en su lugar?

10. Cultivar plantas adaptadas al lugar

Selecciona cuidadosamente tus plantas, especialmente las comestibles que se adaptan bien a tus condiciones climáticas. Cuando el tiempo se ponga difícil, pronto verás quiénes son las «princesas» del jardín.

Las plantas sedientas a menudo se marchitan por completo y pueden convertirse en «arreglos secos» cuando las condiciones no son de su agrado.

Busca variedades que puedan tolerar periodos prolongados de tiempo seco. Algunas de las variedades de espinacas perennes que elijo para cultivar son la espinaca de Nueva Zelanda (Warrigal Greens), la espinaca brasileña y la espinaca Suranim. Han sobrevivido a todas las sequías y se mantienen año tras año.

El cebollino, el orégano, el tomillo, la mejorana y el romero son hierbas que sobreviven, junto con los pepinos y los pimientos, en mi jardín. ¡Así que les asigno más espacio porque se lo merecen!

11. Paraguas naturales para los cultivos frutales

Los frutos tienden a ser más pequeños si han crecido en climas secos, ¡así que no te decepciones! Con los cultivos frutales como la berenjena de verano, los tomates y el pepino, que pueden sufrir quemaduras por el sol, añado mucho abono rico en nitrógeno al suelo. Esto ayuda a estas plantas a desarrollar un dosel frondoso o «paraguas» para la fruta y reduce la evaporación del suelo.

También cultivo cultivares compactos y variedades enanas con frutos más pequeños, menos tallos y superficies foliares. Utilizan menos agua porque estos cultivos maduran antes que las variedades más grandes y sedientas y pierden menos humedad por transpiración, como la berenjena libanesa y los tomates cherry. ¡También crecen bien en la sombra parcial!

12. Crear microclimas beneficiosos

Los microclimas sombreados y protegidos pueden suponer una gran diferencia para minimizar la pérdida de agua por el sol, los vientos o las tormentas de polvo seco. Utiliza cubiertas para la sombra y las tormentas, un dosel de árboles, cortavientos u otras formas de protección de las plantas. Agrupar las plantas aumenta la humedad, crea sombra y reduce también la pérdida de humedad.

13. Usar mantillo

Muchos jardineros intentan cultivar alimentos (incluso comercialmente) sin una capa de mantillo que cubra el suelo. Se trata de una valiosa «manta» de seguridad que retiene la humedad para los cultivos en todas las macetas y jardines.

Con tantos beneficios y una solución tan fácil para los jardines secos, el mantillo debería ser una estrategia de primera línea si aún no lo estás utilizando.

Considera la posibilidad de acolchar zonas de tu jardín hasta que llueva y se enfríe para seguir alimentando tu suelo. Aquí puedes aprender más sobre el uso de mantillo.

14. Tónico de pulverización foliar

Las plantas estresadas necesitan una atención especial. Las plantas de hoja verde, en particular, pueden sufrir porque tienen muchos «paneles solares». Te sugiero que apliques un «tónico» de algas o emulsión de pescado a tus plantas en forma de pulverización foliar sobre las hojas a primera hora de la mañana para ayudar a reforzar su resistencia.

Los nutrientes líquidos se absorben más rápido que a través del suelo y puedes hacer los tuyos propios fácilmente con compost o lombrices y muchos otros materiales vegetales de forma gratuita. En este enlace te enseñamos cómo hacer té de compost.

15. Cultivar menos, pero mejor

Cuando paseo por mi jardín y veo que las plantas sufren estrés hídrico o térmico, me da mucha pena. Veo cómo sus hojas se cierran y se arrugan, y me asombra su valiente lucha por sobrevivir.

Me siento esperanzado cuando veo que tantas pequeñas plantas valientes aguantan y sobreviven. Cultivar menos plantas, pero más sanas, es mucho mejor que perderlas todas por las duras condiciones.

Escoge tus favoritas y quizás pon algunas en macetas para que te den placer. Algunas de mis plantas más preciadas son las flores porque aportan color y alegría y me hacen sentir bien. Las flores tienen un impacto increíblemente beneficioso en el bienestar emocional y la salud mental.

16. Pásate a los microjardines

Condensar tu energía y recursos en un espacio pequeño puede ser muy eficiente. Ya sea con jardines en macetas, una bandeja o dos de microjardines de hojas frescas a cubierto, brotando en tu cocina o cultivando plantas en el interior.

17. Recolectar agua de lluvia

Anticipate al clima seco y aprovecha las temporadas de lluvias para juntar toda el agua de lluvia que te sea posible, en otoño y invierno es cuando podemos aprovechar para almacenar este recurso natural y gratuito.

Si puedes, consigue tarrinas grandes, junta el agua que cae del techo y guardarla para usarla en los meses de sequía. También es una buena idea aprovechar las botellas plásticas en para almacenar el agua de lluvia, puedes juntarlas en un rincon del jardin para tener una reserva.

Jardinería sostenible en condiciones de clima seco

Llevamos meses de sequía y muchos años soportando condiciones duras. Me he retado muchas veces a tomar decisiones sobre qué plantas regar y qué cultivar. He puesto en marcha estas estrategias para dar a mis plantas la mejor oportunidad de sobrevivir y espero que, al compartirlas contigo, te animes a probar algunas de ellas también.

Tomar decisiones sostenibles como jardinero a veces puede ser difícil. El crecimiento de los jardines tiende a ir a cuentagotas según el tiempo y los recursos que tengamos disponibles para invertir.

También puede ser de interés leer: Diseñar un jardín de permacultura, 12 principios a seguir.

Cuando la naturaleza está en nuestra contra, es un buen momento para evaluar tus propias necesidades y lo que puedes gestionar razonablemente. Si se te hace cuesta arriba, espero que te sirva aplicar uno o dos de estos consejos para cultivar en condiciones de clima seco.

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