4 Métodos para conservar frutas y verduras fácilmente en casa

Muchos jardineros, sobre todo los nuevos, suelen cultivar más fruta y verdura de la que pueden comer. Desperdiciar los alimentos que cultivamos va en contra de nuestra propia naturaleza. O, si vas a comprar al mercado, puede que te sobren hierbas, verduras o frutas que no puedas utilizar de inmediato. ¿Qué hacer? ¿Por qué no aprendes a conservar las verduras que te sobran? Veamos cómo podemos conservar frutas y verduras para que duren más tiempo.

conservar frutas y verduras

1. Congelación de productos

La congelación es una de las formas más sencillas de conservar verduras y frutas. Antes de congelar las verduras, tendrás que «escaldarlas»: Cocerlas brevemente en agua hirviendo (a menudo sólo de 2 a 4 minutos), colarlas y sumergirlas en un recipiente con agua helada para detener la cocción.

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Verduras como el brócoli, las verduras de hoja verde, las judías verdes, el quimbombó y los espárragos deben escaldarse obligatoriamente.

El escaldado ralentiza o detiene la acción de las enzimas que provocarían el deterioro. También ayuda a que las verduras conserven su color brillante, sabor y textura, así como sus nutrientes.

El escaldado marchita las verduras, lo que facilita su envasado en recipientes aptos para el congelador.

Nota: Las hortalizas de raíz, como las patatas, la col, el apio, los berros, los pepinos, las endibias y las lechugas, no se congelan bien.

La fruta, por lo general, no necesita ser escaldada; sin embargo, el proceso es una manera fácil de pelar la fruta (melocotones, nectarinas, albaricoques, etc.) si estás haciendo un lote grande de mermeladas, jaleas o conservas.

Cómo escaldar verduras

El tiempo de escaldado es importante y varía según la verdura y su tamaño. Asegúrate de seguir las instrucciones de la receta. Un escaldado insuficiente estimula las enzimas que deben inactivarse y es peor que no escaldarlas. El escaldado excesivo provoca la pérdida de sabor, color y nutrientes.

Para congelar las verduras en casa, la forma más fácil de calentarlas es escaldarlas con agua o vapor.

Para el escaldado con agua, utiliza una escaldadora con una cesta de escaldado y una tapa o coloca una cesta de alambre (colador) en una olla grande con tapa.

Utiliza 4 litros de agua por cada kilo de verduras frescas. Pon las verduras en la cesta de escaldado y sumérgelas en agua hirviendo.

Pon la tapa y empieza a contar el tiempo de escaldado entre 2 y 5 minutos, este tiempo dependerá del tipo de verdura a conservar, las más blandas como el puerro llevan menos tiempo que aquellas más duras, como el brócoli. Mantén el fuego alto durante el tiempo necesario para cada una.

Se recomienda la cocción al vapor para unas pocas verduras: brócoli, champiñones y calabaza de verano, incluido el calabacín. El escaldado al vapor tarda 1½ veces más que el escaldado con agua.

Para cocer al vapor, utiliza una olla grande con tapa y una cesta que sostenga los alimentos al menos 5 cm por encima del fondo de la olla. Pon uno o dos centímetros de agua en la olla y llévala a ebullición.

Coloca las verduras en la cesta en una sola capa para que el vapor llegue rápidamente a todas las partes. Tapa la olla y mantén el fuego alto. Empieza a contar el tiempo de cocción al vapor en cuanto pongas la tapa.

En cuanto termine el tiempo de escaldado, enfría las verduras rápida y completamente para detener el proceso de cocción. Para enfriarlas, sumerge inmediatamente la cesta de verduras en una gran cantidad de agua fría, agua con cubitos de hielo.

Enfriar las verduras debe llevar el mismo tiempo que escaldarlas. Escurre bien las verduras después de enfriarlas, ya que el exceso de humedad provocará una pérdida de calidad cuando se congelen. Luego llévalas al congelador para utilizarlas más tarde.

Utiliza bolsas de plástico u otros recipientes para congelar. Deberás exprimir toda el agua de las verduras escaldadas antes de congelarlas.

No se recomienda escaldarlas en el microondas. Las investigaciones han demostrado que algunas enzimas pueden no inactivarse, lo que provoca sabores «extraños» y pérdida de color y textura.

2. Verduras en escabeche

El escabeche no es sólo para los pepinos. Puedes encurtir todo tipo de verduras, desde judías verdes hasta pimientos y zanahorias.

Existen básicamente dos formas de hacer encurtidos, rápidos y a baño María:

Encurtidos rápidos (encurtidos de nevera)

Se preparan y consumen rápidamente. Se trata de un sencillo proceso que consiste en verter una salmuera de vinagre sobre las verduras y guardarlas en el frigorífico durante un mes aproximadamente.

Para los encurtidos rápidos, una salmuera básica es vinagre, agua a partes iguales y sal, pero puedes ajustar la proporción a tu gusto.

La receta básica es; 1 taza de vinagre, 1 taza de agua y 2 cucharaditas de sal, a partir de esta deberás ajustar tu receta.

Una vez preparada la salmuera necesaria, corta las verduras en tiras o rodajas, ponlas dentro de un recipiente y cúbrelas por completo con la misma, finalmente coloca una tapa.

Cualquier vinagre básico sirve: el vinagre blanco, el de sidra de manzana, el de vino blanco y el de arroz funcionan bien. Puedes utilizar estos vinagres solos o combinados. Evita los vinagres añejos o concentrados, como el vinagre balsámico o el vinagre de malta.

Nota: El secreto de un encurtido realmente único y sabroso está en las especias que añada a la salmuera. Los encurtidos de eneldo no son más que pepinos aromatizados con ajo, semillas de eneldo y copos de pimiento rojo.

Las zanahorias se vuelven más exóticas cuando se encurten con cilantro, jengibre, cúrcuma y tomillo. Otras combinaciones clásicas son las judías verdes con ajo y eneldo fresco, los tomates cherry con pimienta negra en grano y ajo, y la calabaza con cebolla y ajo.

Este proceso es mejor para los encurtidos que sabes que vas a comer y disfrutar en poco tiempo, porque perderán su textura crujiente cuanto más tiempo permanezcan en la salmuera. Para hacer encurtidos rápidos, puedes utilizar un recipiente no metálico, nada especial.

Encurtidos a Baño María

Ayuda a prolongar la vida útil, de modo que puede conservarse sin refrigeración durante 1 año. Para hacer encurtidos para almacenar, necesitarás suministros tales como:

– Una provisión de tarros de cristal y tapas. No utilices los antiguos tarros con asas de alambre y gomas; ya no se consideran seguros. Por la misma razón, no recicles tarros de mantequilla de cacahuete o mayonesa para encurtir o enlatar.

– Ingredientes apropiados para elaborar tu receta, por ejemplo, el producto que se va a encurtir, algún tipo de vinagre, tal vez un edulcorante, especias para encurtir, ajo/eneldo fresco…

Preparación:

Básicamente, se toman los tarros de verduras sellados y preparadas como en el paso anterior (salmuera de vinagre) y se calientan en un baño de agua hirviendo durante un tiempo determinado (a menudo 20  minutos).

Utiliza una olla grande donde puedas colocar más de un tarro de cristal, pon agua hasta que estos queden completamente cubiertos y coloca trapos de tela entre ellos para que no se golpeen y no se rompan, una vez pasados los 20 minutos de cocción retíralos del fuego y déjalos a temperatura ambiente.

3. Secado de hierbas y verduras

conservar fruta y verdura

El secado es uno de los métodos más antiguos de conservación de alimentos. La idea es eliminar la humedad suficiente para que el vegetal no se pudra, pero tampoco pierda su sabor.

Coloca las hierbas recién cortadas en una bolsa de papel amplia y cuélgala en un lugar cálido y bien ventilado hasta que estén completamente secas y crujientes. Después, desmenúzalas y guárdalas en un recipiente de cristal tapado, protegido del sol y el calor directos. Consulta nuestro post sobre el secado de hierbas.

También hemos secado hierbas en el microondas muchas veces. ¡Muy rápido! Pero hay que tener mucho cuidado porque cada microondas es diferente y es fácil quemarlas o, peor aún, prender fuego a las toallitas o a la bolsa de papel y estropear el horno.

En cuanto a las verduras, los pimientos picantes se secan bien; cuélgalos en un lugar fresco, seco y oscuro. Sin embargo, la mayoría de las verduras no se secan bien al aire, especialmente en zonas de mucha humedad.

Hay dos métodos para secar las verduras al calor: con el horno o con un deshidratador.

Secado en el horno:

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Para secarlos en el horno, primero limpia los productos y sécalos con una toalla. A continuación, corta las cortezas o los tallos y retira las vainas en el caso de las judías o los guisantes. Corta en rodajas verduras como los pimientos dulces, la calabaza y los tomates.

Enciende el horno a la temperatura más baja. Coloca las verduras en una sola capa en una bandeja para hornear, luego desliza la bandeja en el horno y deja la puerta ligeramente entreabierta.

El secado puede durar desde unas pocas horas en el caso de las hierbas aromáticas hasta 24 horas en el caso de algunos tipos de frutas y verduras. Las verduras y frutas están listas cuando están arrugadas, secas y duras.

Secado en un deshidratador:

El secado en un deshidratador de alimentos no es apto para principiantes, ya que tendrás que comprar equipo.

El proceso es el mismo que para el horno, pero basta con colocar los productos en el deshidratador durante 8 a 12 horas, según los tiempos de secado especificados en el manual de instrucciones.

Este es el aspecto de un deshidratador de alimentos. Yo tengo un deshidratador eléctrico de 8 bandejas que utilizo para pimientos, tomates y hierbas.

4. Hacer mermeladas y conservas

conservar frutas y verduras

¿Tienes mucha fruta? Hacer mermeladas de bayas y frutas es la forma más fácil de iniciarse en la conservación.

Al igual que con el encurtido, puedes hacer una «mermelada rápida para el frigorífico» o probar el enlatado en baño María para conservar los tarros hasta 18 meses. De cualquier forma, disfrutarás de unos resultados deliciosos, sin aditivos ni productos químicos.

¿Por qué es más deliciosa la mermelada casera? Por muchas razones. Tú mismo recoges la fruta en su punto óptimo de sabor y tienes el control sobre lo que contiene la mermelada y las conservas.

Una vez que pruebas la mermelada casera, es difícil volver a los tarros o paquetes comerciales. Consulta la siguiente guía: Cómo hacer Mermelada casera, receta genérica para cualquier fruta

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