Curar y evitar manchas negras en los tomates y pimientos

¿Has probado cultivar tomates o pimientos pero notas manchas negras en la parte inferior de los mismos? Esto se llama podredumbre apical y es un problema que puede comprometer toda la cosecha; pero no te preocupes, hay remedio para todo. Veamos cómo curar y evitar las manchas negras en los tomates y pimientos.

manchas negras en tomates y pimientos

Introducción

Quienes cultivan la huerta lo saben muy bien; la podredumbre apical de los tomates y pimientos es un problema que puede comprometer toda la cosecha. Hablamos de esas manchas negras que se forman en la parte inferior del tomate y que identifican la podredumbre, una primera etapa de la descomposición del fruto.

Pero, ¿por qué las manchas negras en los tomates y pimientos? Una pregunta para la que no hay una respuesta única. Sin embargo, podemos decir que, en general, una de las principales causas de este proceso es un desequilibrio hídrico.

Esto significa que la planta de tomate recibe demasiada, o muy poca, agua. De hecho, los tomates deben regarse sólo en determinados momentos y fases del día. Por lo tanto, las lluvias fuertes y continuas pueden comprometer el estado de salud de los tomates.

Otra causa puede ser la ausencia de calcio, o en todo caso la dificultad de la planta para asimilarlo. En cualquier caso, la podredumbre apical no se considera una verdadera enfermedad, sino un fenómeno que indica un estado de fuerte estrés.

Este problema, que también suelen sufrir los pimientos, afecta principalmente a algunas variedades de tomate, lo que las hace incomestibles. Sin embargo, se trata de un fenómeno que puede prevenirse fácilmente.

Así que veamos por qué los tomates se vuelven negros por debajo, las causas y cómo se puede prevenir la podredumbre apical.

Tomates negros por desequilibrio hídrico

La podredumbre apical afecta a los tomates especialmente en verano, cuando las lluvias son escasas y la gran planta no recibe la hidratación necesaria. Este problema provoca la formación de manchas negras concéntricas en la base del fruto.

Ocurre porque la falta de agua dificulta la circulación de sustancias vitales para la planta, que de esta forma se ven mermadas.

Por otra parte, un exceso de agua también puede hacer que el tomate se pudra. De hecho, cuando llueve durante mucho tiempo, el rocío y la humedad se quedan en el hueco del tomate, lo que lleva a los tejidos a la necrosis o, en todo caso, a la formación de hongos.

Para ayudar a secar los tomates, es útil espolvorearlos con bentotamnio, una sustancia hecha de arcilla y algas calcáreas.

Tomates negros por ausencia de calcio

El calcio es una sustancia fundamental para la salud de los tomates que muy a menudo, quizás por dificultades de absorción, falta. Cuando esto ocurre, el fruto puede sufrir verdaderas malformaciones.

En la mayoría de los casos, el problema puede solucionarse alimentando la planta con un abono orgánico que contenga una buena dosis de calcio.

En otros casos, un remedio puede ser poner en la base de la planta cáscaras de huevo, ricas en calcio, o infusiones de corteza de roble, que tiene una concentración de calcio de alrededor del 88%. También es excelente la litotamina, un polvo calcáreo obtenido a partir de algas rojas, por tanto de origen totalmente natural.

Además, existen abonos específicos como el nitrato de calcio, que no está permitido en la agricultura ecológica, por lo que no se recomienda.

Cómo prevenir la podredumbre apical

Sin embargo, con un buen y cuidadoso cultivo, el problema de los tomates negros se puede prevenir fácilmente. Una práctica correcta comienza con el laboreo adecuado. De hecho, antes de plantar, el huerto debe estar bien preparado.

Es necesario hacer que el suelo drene, con una excavación profunda. Si se desea, también es posible elevar el bancal para que el agua fluya de forma natural.

A continuación, hay que prestar especial atención a la fertilización de base, la que precede al trasplante de los plantones en el huerto. Es necesario poner a disposición de la planta todos los nutrientes que utilizará para mantenerse (especialmente el calcio).

Para ello, es necesario utilizar estiércol, compost, humus o harinas minerales. Además, hay que evitar los excesos de nitrógeno y potasio, que afectan negativamente a su desarrollo.

Por último, sigue siendo esencial una buena pero no excesiva hidratación. Los tomates no deben regarse nunca en las horas de más calor, sino siempre antes del amanecer, es decir, generalmente entre las 5 y las 6 de la mañana.

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Lo mejor sería instalar un sistema de riego por goteo, que libera pequeñas cantidades de agua de forma gradual.

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