Jardinería sin labrar el suelo te contamos como lograrlo

Dar vuelta el suelo provoca la formación de capas compactas que dificultan el desarrollo y los intercambios a nivel radicular. Al arar con demasiada frecuencia, los organismos subterráneos ya no encuentran las condiciones ideales para vivir y la materia orgánica disminuye. Esto es un desastre para la huerta.

Introducción

Algunos jardineros orgánicos han decidido dejar de cultivar la tierra usando químicos y están tratando de restaurar el suelo de manera natural, como sucede en los bosques. De hecho, gracias a la intensa actividad biológica, el hombre no necesita teóricamente intervenir. Los microorganismos aseguran la penetración de los materiales fertilizantes, drenan y airean el suelo, mientras que sus excrementos lo alimentan. Las plantas pueden extender sus raíces como deseen, lo que garantiza un mejor mantenimiento del suelo en todas las condiciones climáticas.

El pisoteo repetitivo también es responsable de la compactación del suelo. Cree senderos en su huerta para no pisar los bancales.

Las hormigas, lombrices, nematodos y protozoos, contribuyen al ingerir residuos y otros depredadores, y también ayudan a una mejor circulación del aire, del agua y de las raíces. Las algas, actinomicetos, bacterias, hongos filamentosos y levaduras aportan olores, materia orgánica, transforman, fijan o liberan el nitrógeno que las plantas pueden asimilar.

¿Arar la tierra?

Después de muchos años de arar, el suelo estará prácticamente muerto y la vida subterránea no será lo suficientemente rica. Por lo tanto, prefiera una reducción en el arado y no de vuelta el suelo.

Las verduras se cultivan de la misma manera que en el suelo labrado. Utilice herramientas ligeras y trabaje con cuidado para no dar vuelta por completo el suelo. Un terreno libre de mantenimiento es más fácil de desherbar; las semillas de malas hierbas ya no se llevan a la superficie como cuando se aran. Todo lo que tiene que hacer es cavar un poco.

Tolerancia a las malezas

Prohíba todos los pesticidas químicos tanto como sea posible, incluso si están permitidos en la agricultura orgánica estos productos destruyen insectos (tanto parásitos como aliados) y hongos, ya sean patógenos o fabricantes de humus esencial.

Aprender tolerancia

Aquí es donde reside la principal enseñanza de la jardinería natural.

En efecto, es necesario saber cómo resistir el uso del pulverizador contra las malezas invasoras o contra una multitud de pulgones. Por supuesto, son difíciles de soportar pero su impacto en las cosechas sigue siendo limitado. Y al final, en un huerto ecológico, los problemas parasitarios son sólo ocasionales, sólo afectan a una categoría de hortalizas y rara vez son graves a largo plazo.

La bio diversidad ante todo

El cultivo de diferentes variedades sirve para reducir los ataques. Cuanto mayor sea el número de especies y variedades vegetales mejor, pero también la variedad de plantas de flores y aromáticas son muy importante en el huerto, menor será el riesgo de ataques de enfermedades y plagas específicas. Por no mencionar que la huerta orgánica es el conservatorio perfecto para las variedades antiguas que ya no son cultivadas por los horticultores, como es el caso del diente de león o la borraja. Sembradas cada año, estas plantas se adaptan a su jardín, producen semillas resistentes y ayudan a la biodiversidad del lugar.

Condiciones óptimas de cultivo

Dele a sus verduras un buen comienzo! Primero, apéguese al calendario de siembra y plantación. Si se planta demasiado pronto, los tomates o las calabazas pueden sucumbir a las heladas primaverales. Del mismo modo, los frijoles no se pueden germinar en suelos que no se hayan calentado lo suficiente. Además, respete bien las distancias de plantación: cada planta debe tener suficiente espacio, agua y luz para crecer bien y mantenerse sana.

Un pequeño estanque es buena idea

Considere la posibilidad de establecer un punto de agua para atraer ranas, murciélagos, pájaros y otros aliados. En un recipiente grande, coloque plantas acuáticas para evitar que algunos de estos auxiliares se ahoguen.

Reserve un lugar salvaje

Cuando los insectos auxiliares no comen a las plagas, estos encuentran alojamiento y cobijo en el corazón de las plantas silvestres. Haga espacio para ortigas, pastos, milenrama y otros árboles o plantas cerca del huerto.

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Use acolchado para proteger el suelo

El acolchado es una cubierta más o menos aireada que se coloca en el suelo para protegerla. Protege contra las variaciones climáticas, limita los problemas de erosión y reduce la presencia de malezas que, por falta de luz, ya no crecen.

Hay dos tipos principales de mantillo: mantillo vegetal y mantillo de cubierta. El primero tiene la ventaja de proporcionar materia orgánica y retener agua. El segundo es perfecto para el control de malezas.

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¿Que se puede usar como mantillo?

– Cartón o papel: utilizarlos en varios espesores. Es una solución económica para una sola temporada. Antes de instalarlos, asegúrese de que no haya tinta ni material contaminante.

– Película plástica: es excelente para el control de malezas. Quite la protección después de unos meses para permitir que el aire y el agua circulen.

– Tejido sintético: actúa contra las malas hierbas durante mucho tiempo. Se puede cubrir con una capa vegetal que reduce la luz.

– Virutas de madera: son adecuadas para suelos ricos y pueden permanecer en el lugar durante varios años.

– Residuos orgánicos triturados: dejar que se descomponga durante varios meses antes de su uso. Estos pueden conservarse durante varios años.

– Corteza de cacao: untarlas en una capa de unos 5 a 7 cm de espesor. A medida que se descomponen, enriquecen el suelo con nitrógeno. Su vida útil es de un año.

– Corte de césped: compostaje de hojas: son ricos en nitrógeno y permanecen activos durante algunos meses.

– Paja y heno: decorativos y alimentan a las plantas durante un año.

Recuerde, el suelo es un organismo vivo y muy variado, por tanto no debemos modificar su estructura de manera exagerada, si la tierra está muy compactada solo tome una pala de pinchos y afloje el suelo, no lo de vuela. Los microorganismos estarán contentos y por ende nuestras plantas también.

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